Actualmente el wifi esta de moda por comodidad y practicidad, pero, la pregunta es, nos comunicamos con alguien de Asia, Oceanía, África, Europa, Latinoamerica por wifi, Satélite o cable? en este articulo te vas a enterar.


El canal de Youtube Mundo Inmenso explica claramente como se extiende en el planeta el Internet, una herramienta de uso común en la actualidad y algo insospechado en la década del 70.

Cuando nos conectamos a internet, cosa que pasa casi todo el tiempo, no solemos pensar en toda la ingeniería que existe detrás. Nos comunicamos en segundos con cualquier lugar del mundo, y probablemente pensemos que toda la información circula por el aire o por satélites. Pero esto no es así: hay un millón de kilómetros de cables submarinos que hacen que podamos usar internet.

¿Cómo funciona esta tecnología?

El 97% de la información que circula por internet lo hace mediante cables submarinos que cruzan los océanos de una punta a la otra del mundo. Es decir, la tecnología satelital es marginal y sirve simplemente para lugares que están realmente muy aislados. Esto se debe a que la distancia recorrida es mucho menor.

Por ejemplo, entre Japón y Estados Unidos, dos puntos distantes del mapa, hay unos 9.000 kilómetros. Un satélite se ubica a unos 36.000 kilómetros de altura. Y además, los datos tendrían que ir y volver, por lo que la distancia sería el doble. Estos cables de fibra óptica son realmente muy pequeños. Tienen el grosor de un cabello y están recubiertos por siete capas de protección distintas.

Cuanto más cerca de la orilla están, más gruesos son, debido a que los peligros son mayores. En alta mar y bajo una gran profundidad, los riesgos de alguna falla se reducen.

Estos cables logran una velocidad de transmisión cada vez más importante. Por ejemplo, el cable que desde 2018 conecta Bilbao, en España, con Virginia, en Estados Unidos, transmite 160 terabytes por segundo. Es decir en un segundo se pueden transmitir 160.000 películas de 1 giga cada una. Y si bien aún no están instalados, se logró desarrollar cables que transmiten un petabyte por segundo. Es decir, 1000 teras. Para tener un parámetro: todas las fotos que tiene Facebook en su archivo a escala mundial pesan alrededor de 1,5 petabytes.

Instalar estos cables no es una tarea sencilla y puede llevar algunos años. Para hacerlo, se preparan el cable en tierra, se calcula la extensión que debe tener, y un barco desde la superficie circula y va desenrollando ese cable desde una punta hasta la otra. En el último tramo antes de llegar a destino los cables suelen estar enterrados, para evitar de esta manera cualquier interferencia humana o animal que los pueda afectar. Además, suelen utilizarse costas arenosas, debido que resulta más sencillo para enterrar los cables. De esta forma, se evitan grandes ciudades y puertos muy transitados para reducir el margen de error. Igualmente, por más que hoy se utilice tecnología de última generación, la técnica utilizada, en realidad, data del siglo 19.

En 1852 se instaló un cable que cruzaba el Canal de la Mancha, entre Inglaterra y Francia, para los telégrafos. En la década siguiente llegó el primer cable transatlántico: unía Irlanda con la isla de Terranova, en el norte de Canadá. A mediados del siglo 20 comenzaron a realizarse las conexiones telefónicas. Pero la gran revolución llegó con la fibra óptica, en la década de 1980, lo que permitió las conexiones tal como las conocemos hoy.

Actualmente, hay 437 cables submarinos, entre los que ya están instalados y los proyectados, según el sitio submarinecablemap.com. Allí se puede ver el estado de la red actual y notar algunas particularidades. Por ejemplo, el mayor tráfico de cables se encuentra entre Europa y América del Norte, por medio del Atlántico. Aunque algo similar sucede entre la costa oeste de Estados Unidos con Japón. De hecho, entre el sudeste asiático y Japón se encuentra una de las zonas más desarrolladas. A nivel internacional, es llamativo que se respeten las históricas rutas comerciales. Por ejemplo, desde el Mediterráneo se cruza el Canal de Suez, de forma subterránea, para conectar Europa con Medio Oriente, India y el Lejano Oriente. En América Latina, si bien no es la zona más desarrollada, también hay varias particularidades. Brasil tiene un cable propio, que une Río de Janeiro con Natal y conecta 14 ciudades. Además, inauguró un cable que lo conecta directamente con Angola, para que las comunicaciones entre Sudamérica y África no tengan que pasar por Europa.

También está proyectado un cable que una a Sudáfrica con Brasil en 2021, pasando por las islas de Tristán de Acuña y Ascensión, que actualmente están desconectadas. Chile, por su parte, tiene proyectado un cable para mejorar la conectividad de toda la patagonia chilena, que unirá Puerto Montt con Puerto Williams. Sería el cable más austral del mundo, ya que a la Antártida no llega ninguno. Actualmente, el cable más meridional es uno muy pequeño, que conecta la isla de Tierra del Fuego con Santa Cruz, en la parte continental de Argentina, y funciona desde 2012. Todo el resto de la red argentina llega a una pequeña localidad costera llamada Las Toninas. Se eligió ese lugar porque es en donde comienzan las costas arenosas y es menos transitado que Buenos Aires, cerca del puerto.

Si nos vamos al otro extremo del mapa, una de las conexiones más llamativas es la que va desde el norte de Noruega hasta el archipiélago de Svalvard. Es que la conexión tiene más de 1300 kilómetros, y en el archipiélago solo viven 2500 personas.

Igualmente, hay varios lugares a los que aún no llegan los cables. Por ejemplo, la Isla de Pascua, las Islas Galápagos y las Malvinas. Por más que los cables sean bastante estables y los problemas que se reportan son infrecuentes, no todo es color de rosas. Hay terremotos que han causado grandes inconvenientes.

Por ejemplo, en 2006, uno rompió ocho cables en Taiwán, y afectó las comunicaciones en China. Para solucionarlo, once barcos trabajaron en la reparación durante 49 días. En 2011, Armenia se quedó sin conexión porque una persona cortó con una pala el cable que llegaba desde Georgia. Estaba buscando cobre, pero se encontró con fibra óptica. En 2018, Mauritania estuvo dos días sin internet por un cable que se rompió cerca de la costa de su capital. También se quedaron sin internet Sierra Leona, Liberia, Guinea-Bisáu, Guinea y Gambia, aunque el corte les duró menos.

En enero de 2019, una tormenta magnética y un rayo dejaron a Tonga sin internet. Este país recibe el cable desde Fiyi, y de un día para el otro quedó desconectado del mundo, a merced de una red satelital muy básica. No se podía ni usar tarjeta de crédito, y se especulaba que los arreglos podrían llevar tres semanas. ¿Sabías que internet depende de estos cables? ¿Qué harías si se corta el de tu país y te quedás tres semanas sin conexión?

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