«Hay algo peligroso en el aburrimiento de una adolescente». Esta es la primera sentencia de las muchas que escucharemos a lo largo de los diez episodios que componen ‘Rétame‘ (‘Dare Me’), la serie adolescente de USA Network que llegó el pasado fin de semana a Netflix.

Basada en la novela de Megan Abbot y cocreada por sí misma junto a Gina Fattore (veterana de la ficción adolescente con series como ‘Dawson crece‘ y la ‘Skins‘ estadounidense en su curriculum), nos trasladamos a un instituto de una localidad del medio oeste norteamericano para seguir al equipo de cheerleaders.

Ponemos el foco en las «jefas del cotarro»: Beth (Marlo Kelly) y Addy (Herizen Guardiola), la capitana del equipo y su mejor amiga a las que nadie puede toser y que usa su posición para hacer lo que quiere. En estas llegará Colette (Willa Fitzgerald), la nueva entrenadora del equipo, muy competitiva y que decide eliminar el puesto de capitana.

De hecho, entre estas tres se desarrolla lo que es lo más interesante de la serie. Un triángulo no exento de toxicidad entre las dos amigas y la entrenadora, que entran en una espiral de secretos, obsesiones, engaños y tejemanejes escrito de tal manera que en pocas ocasiones tengamos claro quién manipula a quién o quién, si lo hay, es «la mala» de la historia.

Es un mundo cruel

Lo que más llama la atención de este drama es que de repente te topas en un mundo en el que todo el mundo parece odiarse. Sin haber violencia explícita (y la que ocurre y en excepción de un par de escenas, es fuera de plano), hay una tosquedad, una bordería y una brutalidad en las interacciones personales que la introducción en este mundillo resulta incómoda. Como la de esa persona que llega a un sitio nuevo y nadie le saluda.

Claro, esto ya nos pone el primero de los numerosos obstáculos que nos pone la serie. El primer episodio puede terminar de presentar a sus personajes y te das cuenta de que nadie te cae bien. Con nadie quieres empatizar ni te gustaría llevar. Ni siquiera con las protagonistas.

Tampoco ayuda la capa de sobriedad que tiene todo. Muchos medios norteamericanos (la serie se ha estado emitiendo en EEUU durante los últimos tres meses) no han dudado en comparar ‘Rétame’ con ‘Euphoria‘. Y sí que es verdad que, sobre todo estésticamente, la propuesta de Steph Green se parece a la de Levinson tanto en lo visual como en cómo afrontan la angustia y la vicisitud adolescente. Pero nos encontramos con otra cosa diferente.

Un mundo donde toxicidad y competividad se dan la mano

Retame 2

Donde sí veo más paralelismos es con ‘Spinning Out‘, el culebrón de patinaje sobre hielo de Netflix y, quizá, el mayor antecedente en el tiempo que nos podemos encontrar. En ambas series tenemos un juego de ambición, poder, cierta toxicidad y competividad en torno a ser las mejores en lo que hacen.

En su faceta de thriller (que es lo que promete desde el minuto uno) ‘Rétame’ es pausado, a fuego lento y dedicándose todo lo posible a la ambientación antes que a lanzarnos a las fieras. Quizá por eso el primer episodio resulta ser algo decepcionante al olvidarse por completo del misterio prometido. A cambio nos advierten de que aquí lo importante son los personajes y sus relaciones.

Sin embargo, si entras en el piloto y decides seguir con la serie te encontrarás con un drama adolescente oscuro, retorcido, adictivo y con todas las papeletas para convertirse en una sólida obsesión para ver en un par de días. Y, quizás, olvidarte al día siguiente pero qué bien lo pasamos mientras duró.

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